MAYORIA DE EDAD LEY 26579 - andressarain

Andrés Ignacio Sarain

Este sitio en con fines de expresar comentarios e ideas sobre cuestiones de interés general y temas de derecho, historia y política.

MAYORIA DE EDAD LEY 26579

 

POR JORGE I. SOBRINO REIG

ALGUNOS APUNTES SOBRE LA MAYORÍA DE EDAD A PARTIR DE LA LEY 26579

I. INTRODUCCIÓN

El Congreso Nacional sancionó el 2 de diciembre de 2009,  bajo el número 26579(1) , una nueva ley en materia de capacidad de las personas, estableciendo que la mayoría de edad se alcanza al cumplir 18 años. Comenzó a regir el 1 de enero de 2010.

Esta reforma introdujo modificaciones sustanciales en el régimen legal de mayoría de edad. La extensión propuesta para este trabajo impide examinar todos los supuestos que conciernen a la misma.

De allí que nos dedicaremos solo a algunos aspectos de interés, tales como los antecedentes -locales e internacionales- que llevaron al legislador a introducir las modificaciones, su aplicación en el tiempo, la capacidad de los menores para trabajar en relación de dependencia y para ejercer actividad con título habilitante y otras cuestiones vinculadas con el nuevo régimen.

II. EVOLUCIÓN Y REFORMA. TEXTO SEGÚN LEY 26579

Repasaremos brevemente de qué manera ha evolucionado la legislación argentina en torno a la mayoría de edad.

En primer lugar, debemos recordar que nuestro país recogió las bases sentadas por el derecho romano, aunque instaurando un  régimen más simplificado y acorde a la época.

Si bien se toma en consideración la pubertad como límite  para el cese de la incapacidad de hecho absoluta y el comienzo de una capacidad atenuada o relativa, no se requiere la comprobación biológica de ese hecho, sino que se fija una edad determinada  para la realización de determinados actos, que puede coincidir o no con la realidad de cada sujeto. La ley sustancial asume que a partir de los 14 años, los menores tienen recursos intelectuales  para realizar ciertos actos -y antes de esa edad no- y a los 18 años -desde la reforma en estudio- los jóvenes alcanzan la madurez, aunque brinda protección para algunos aspectos puntuales. De modo tal que se esboza un criterio biológico ("pubertad"), que carece de relevancia en los casos concretos, pues lo determinante es el límite de edad que establece el ordenamiento legal para la  generalidad de los casos.

Es que el derecho moderno en general ha suprimido las antiguas distinciones entre infantes, impúberes y púberes, por tratarse de distinciones abstractas, desprovistas de valor práctico. Las leyes, en efecto, al establecer un límite de edad para la realización de ciertos actos, no lo hacen tomando como base el límite de la  infancia o de la pubertad, sino señalando directamente la edad que cada legislador considera más adecuada, según el acto de que se trate, no coincidiendo, generalmente, con el límite de la infancia ni de la pubertad(2) .

El texto primigenio del Código Civil (CC) consideraba impúberes a los menores que aún no habían cumplido los 14 años y adultos a los que iban desde esa edad hasta los 22 años, momento en el cual se alcanzaba la mayoría de edad(3) .

Estas normas fueron modificadas por la ley 17711 (año 1968), reduciendo un año el límite fijado para obtener la mayoría de edad, es decir, a los 21 años. Asimismo, mantuvo incólume la  distinción entre menores impúberes y adultos, aunque dotando a estos últimos a partir de los 18 años de capacidad para celebrar contrato de trabajo y ejercer una profesión en caso de obtener título habilitante, sin necesidad de consentimiento ni autorización de los representantes(4) .

A partir de la sanción de la ley 26579, se considera menor de edad a todo aquel que no cumplió 18 años, de acuerdo al texto del artículo 126 del CC, que quedó redactado de la siguiente  forma: "Son menores las personas que no hubieren cumplido la edad de dieciocho (18) años".

Además, se mantiene la distinción entre los menores impúberes y adultos, tomando como límite los 14 años de edad, a tenor de lo dispuesto en el artículo 127: "Son menores impúberes los que aún no tuvieren la edad de catorce (14) años cumplidos, y adultos los que fueren de esta edad hasta los dieciocho (18) años cumplidos".

Por otra parte, el artículo 128 quedó redactado de este modo: "Cesa la incapacidad de los menores por la mayor edad el día que cumplieren los dieciocho (18) años. El menor que ha obtenido título habilitante para el ejercicio de una profesión puede ejercerla por cuenta propia sin necesidad de previa autorización, y administrar y disponer libremente de los bienes que adquiere con el producto de su trabajo y estar en juicio civil o penal por acciones vinculadas a ello". Se suprimió el cese de la incapacidad por emancipación dativa, no se requiere tener 18 años para ejercer una profesión que requiera título habilitante y se quitó la referencia a la celebración de contrato de trabajo.

Es indudable que el antecedente más relevante de la reforma viene dado por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN), que data del año 1989. En su artículo 1 prevé lo siguiente: "Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño todo ser humano menor de 18 años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad".

Este instrumento de derecho internacional fue aprobado en nuestro país por la ley 23849, especificándose en el artículo 2 que "... con relación al artículo 1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la República Argentina declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad...".

A partir de la reforma constitucional de 1994, que incorporó con jerarquía superior a las leyes, entre otras, la Convención en cuestión [art. 75, inc. 22)], se encendió la polémica en torno a la constitucionalidad del régimen del CC que extendía hasta los 21 años el límite etario para alcanzar la mayoría de edad. Lo cierto es que prevaleció holgadamente la postura que sostenía la plena vigencia del texto del CC.

Otro antecedente de observancia obligatoria, es la ley 26061 de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes(5) , que reavivó la discusión aludida en el párrafo anterior. Es que en el artículo 2 dispuso que "la Convención sobre los Derechos del Niño es de aplicación obligatoria en las condiciones de su vigencia, en todo acto, decisión o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que se adopte respecto de las personas hasta los dieciocho años de edad...".

Al respecto, se ha señalado en doctrina que, ante la clara discordancia que representaba que el CC declarara que se era mayor de edad a los 21 años en tanto normas de rango constitucional lo hicieran respecto de los 18, generó diversas postulaciones operativas. Una de ellas, se pronunciaba por la necesidad de la declaración de inconstitucionalidad del artículo 126 del CC; o incluso por interpretar que la norma supralegal derivada de la CDN había derogado implícitamente el mencionado artículo 126 y sus correlatos; otra interpretaba que el sistema del Código no había sido modificado por la CDN y la ley 26061, en tanto el legislador no lo había así expresado de manera directa; y una cuarta postulaba la necesidad de sancionar -legislativamente- un sistema regulatorio especial para las personas que, siendo mayores de dieciocho años, no hubieran llegado todavía a los veintiuno, los cuales no serían "niños" (con todo el régimen tuitivo de la CDN y de la L. 26061) pero sí "menores de edad" según el Código(6) .

De todas formas, la aprobación por parte del Congreso de la CDN reforzó la idea de que, más antes que después, la ley sustancial habría de adecuarse a aquella. Ello se vio plasmado en distintos proyectos de ley que intentaron introducir modificaciones al régimen vigente.

Por ejemplo, el Proyecto de Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación, que fue aprobado el 27 de noviembre de 1991 (L. 24032), luego vetado totalmente por el Poder Ejecutivo Nacional (D. 2719/1991 ), anticipaba la mayoría de edad. Aún más, se sostuvo que la anticipación del límite etario fue uno de los motivos reales del veto(7) .

También debemos tener en cuenta que, a partir de la reforma que venimos analizando, nuestro país se equiparó a la mayoría de las naciones de Latinoamérica, que prevén la mayoría de edad a partir de los 18 años. En efecto, siguen un lineamiento similar Brasil, República Dominicana, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Costa Rica, Honduras, México y Chile(8) .

Este punto es trascendente para una región que pretende avanzar como bloque en un mundo cada vez más integrado y globalizado.

Se concluye sin demasiado esfuerzo que la ley 26579 vino a zanjar la discusión en torno a la mayoría de edad, adecuando la normativa interna a lo previsto en la CDN, más allá que en algunos pasajes de la norma no se observaron ciertas cuestiones que dan lugar a contradicciones e incompatibilidades internas, propias de una técnica legislativa no del todo eficiente. Sobre algunos de esos desaguisados volveremos más adelante.

III. MENORES IMPÚBERES Y ADULTOS

Ya centrados en la actual redacción del CC, con las modificaciones introducidas por la ley 26579, debemos decir que, de acuerdo al artículo 127, se mantienen las dos categorías históricas de menores: impúberes y adultos. En la primera, quedan incluidos los menores que no cumplieron los 14 años de edad. En la restante, los que fueren desde aquella edad hasta los 18 años. Una vez alcanzada esta última, los menores quedan habilitados para todos los actos de la vida civil (art. 129, código cit.).

No es novedoso señalar que, con arreglo a lo normado en el artículo 54, inciso 2), del CC, los menores impúberes son incapaces absolutos de hecho. Es decir, si bien los que están incluidos en esa franja etaria tienen capacidad de derecho, esto es, pueden adquirir derechos y contraer obligaciones, en principio no pueden ejercerlos por sí, más allá de las excepciones aisladas que suelen mencionarse en doctrina, por ejemplo los denominados "pequeños contratos" o la capacidad para adquirir por sí la posesión de las cosas a partir de los 10 años (art. 2392).

En el caso de los menores que tienen entre 14 y 18 años, son incapaces de hecho pero relativos. Ello es así, en virtud de lo reglado en el artículo 55 del CC, de acuerdo a la redacción de la ley 17711. Es decir, la regla es la incapacidad, por lo que no pueden ejercer derechos por sí mismos pero admite excepciones que provienen del mismo ordenamiento legal o de leyes especiales.

La reforma instaurada no contiene referencias explícitas a la noción de "capacidad progresiva", es decir, a la determinación de la capacidad que no sigue con rigidez la edad del niño, niña o adolescente, sino la evolución de las facultades y madurez de estos. Sin embargo, resulta ineludible que este parámetro es de aplicación habida cuenta lo dispuesto en el artículo 3, inciso d), de la ley 26061: "A los efectos de la presente ley se entiende por interés superior de la niña, niño y adolescente la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos en esta ley. Debiéndose respetar: ... d) Su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales...".

Por su parte, no debe confundirse el caso de los menores adultos con las personas relativamente capaces de hecho, ya que estos últimos son por definición capaces y es la ley la que determina en cada caso cuales son los actos que no pueden realizar por sí mismos. La capacidad es la regla y la incapacidad la excepción. Aquí puede incluirse a las personas inhabilitadas del artículo 152 bis del CC, los condenados a penas privativas de la libertad mayores a tres años (art. 12, CP) y los menores emancipados.

Va de suyo que en el período etario de los menores que tienen entre 14 y 18 años es donde aparecen las modificaciones más trascendentes que siguen a la nueva mayoría de edad y que trataremos de examinar, mas sin pretender agotar la temática, dado la extensión que permite este trabajo, como adelantamos en la introducción.

No queremos pasar al ítem siguiente sin destacar que resulta atinada la incorporación en la reforma de la disposición prevista en el artículo 5 de la ley 26579, que introduce una cláusula general en estos términos: "Toda disposición legal que establezca derechos u obligaciones hasta la mayoría de edad debe entenderse hasta los dieciocho (18) años, excepto en materia de previsión y seguridad social en que dichos beneficios se extienden hasta los veintiún (21) años, salvo que las leyes vigentes establezcan una edad distinta". De este modo, se evitan problemas de interpretación ante disposiciones que eventualmente resulten contradictorias con la nueva mayoría de edad a los 18 años.

Al decir de Solari, por tratarse de una reforma parcial se corre el riesgo de provocar, con los cambios efectuados, discordancias en el funcionamiento integral del sistema, que ocasionan, quiérase o no, alteraciones en otras instituciones del derecho. Así, la disparidad de aspectos que conlleva esta reforma y los ensambles con las diferentes áreas del derecho, exige una disposición como la del artículo 5, a fin de evitar incompatibilidades internas(9) .

IV. APLICACIÓN DE LA REFORMA EN EL TIEMPO Y LAS SITUACIONES JURÍDICAS VIGENTES

Viene al caso señalar dos aspectos importantes en torno a la mayoría de edad y su aplicación temporal.

El legislador, al señalar en el artículo 128 que la incapacidad de los menores de edad cesa "el día que cumplieren los dieciocho (18) años", introdujo una excepción al sistema general de cómputo de plazos. No sólo para establecer con exactitud en qué momento una persona alcanza la mayoría de edad sino también para las demás disposiciones que dependen de la edad del sujeto (vgr., el límite entre menores impúberes y adultos a los 14 años o la edad para testar).

La regla general para contar los plazos en días se desprende de los artículos 23 y siguientes del CC. De su letra surge que el día es el intervalo entero que corre de medianoche a medianoche y que los plazos en días se cuentan desde la medianoche en que termina el día de su fecha. A su vez, los plazos de años terminarán a la medianoche del día que los respectivos meses tengan el mismo número de días en su fecha.

Como bien se señala en doctrina, nuestra legislación, mediante la precisión de su texto, ha logrado evitar la discusión e inseguridad respecto al momento exacto en que una persona adquiere los atributos propios de la mayor edad. Para ello, el legislador se inspiró en el contenido del inciso 1), del artículo 64 del Esboço de Freitas, optando por un texto que tiende a facilitar la prueba del momento exacto a partir del cual la persona adquiere en plenitud el ejercicio de sus derechos(10) .

Se ha dicho al respecto que "... este artículo introduce una excepción al modo de contar los tiempos en derecho. Conforme los artículos 24 y 27, primera parte, el día se computa desde la medianoche y hasta la medianoche, debiendo terminar los plazos en la del último día. En virtud de ello, la incapacidad del menor de edad se prolongaría hasta las 24 horas del día del cumpleaños, cesando la misma a partir de la 0 hora del día inmediato posterior. Sin embargo, la redacción del artículo 128 del Código Civil, autoriza al cese de la incapacidad a partir de las 0 horas del día en que el menor cumple sus 21 años (hoy 18)..."(11) .

Entonces, la nueva redacción del artículo 128 no ha variado la forma establecida en la ley para contar este intervalo de derecho, ya que es el mismo día en que se cumplen los años el momento que se adquiere la mayoría de edad y no desde la hora cero del día siguiente al del vencimiento del plazo(12) .

La otra cuestión que queremos destacar es que la reforma introducida por la ley 26579 se aplica a las situaciones jurídicas existentes y es de aplicación inmediata desde el 1 de enero de 2010, en un todo de acuerdo con lo normado en el artículo 3 del CC.

Es decir, aquellos que al momento en que entró en vigencia la nueva ley tenían 18 años cumplidos, pero menos de 21, pasaron a ser mayores de edad, cesando así la incapacidad de hecho que hasta ese momento tenían. Por su parte, los que cumplen 18 años a partir del 1 de enero de 2010 arriban a la mayoría de edad sin más ese día.

En lo que atañe a los juicios en trámite, ya que el cambio de la mayoría de edad se aplica inmediatamente al proceso, el juez interviniente, sin necesidad de petición de parte, debe proceder [art. 36, incs. 2 y 4), CPCCN] a emplazar al otrora menor para que tome intervención personal bajo el correspondiente apercibimiento [art. 34, inc. 5), ap. b], que no puede ser otro que continuar las actuaciones en rebeldía [art. 53, inc. 6)](13) .

V. CAPACIDAD LABORAL DE LOS MENORES DE EDAD. DESEMPEÑO EN ACTIVIDADES QUE REQUIEREN TÍTULO HABILITANTE. EMPRESAS FAMILIARES

La ley 26579 mantiene parcialmente la redacción del artículo 128 del CC, antes transcripto. Se conserva así, la venia para que todos aquellos menores que obtuvieron título habilitante antes de cumplir 18 años puedan ejercer su profesión sin necesidad de autorización de los progenitores, pudiendo administrar y disponer de los frutos de su trabajo, y estar en juicio por acciones vinculadas a ellos.

Bien se apunta en un trabajo publicado a raíz de la reforma(14) que también se mantiene el artículo 275 del CC en la redacción según la ley 23264(15) , situación que genera controversias.

En primer lugar, una interpretación plausible de la cuestión lleva a considerar que la autorización legal que tienen los menores para ejercer una profesión a condición que posean título habilitante sólo puede referirse a menores adultos. Es que, de lo contrario, los menores de 14 años carecerían de discernimiento para los actos lícitos (art. 921, CC), por lo que no podrían ejercer actividad u oficio alguno, viéndose vedados, además, de disponer libremente de los frutos de su profesión y de estar en juicio por acciones vinculadas a ella.

Sentado lo anterior, decíamos que se mantiene vigente el artículo 275 que establece la plena capacidad laboral a partir de los 18 años y antes de ese momento debe requerirse autorización de los padres. Esta norma debe complementarse con el artículo 283 del mismo cuerpo normativo(16) , que presume la existencia de dicha autorización si los padres no se oponen a que sus hijos menores de 18 años ejerzan las mencionadas actividades.

Ahora bien, coincido con la citada autora en que debe reinterpretarse la norma que es mantenida pese a la reducción a 18 años de la mayoría de edad.

Por un lado, la observancia de la ley 26390 de prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescente lleva a considerar que el menor puede celebrar contrato de trabajo en relación de dependencia a partir de los 16 años y hasta los 18 años, siempre que cuente con autorización de sus padres(17) . Antes de esa edad, rige la prohibición de trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente(18) . Entonces, la mentada autorización de los artículos 275 y 283 del CC sólo puede conferirse a partir de los 16 años.

Es congruente con esta interpretación la nueva redacción del artículo 33 de la ley de contrato de trabajo, que prevé que las personas desde los 16 años están facultadas para estar en juicio laboral en acciones vinculadas al contrato o relación de trabajo y para hacerse representar, debiéndose cumplir con las garantías de procedimiento que prevé el artículo 27 de la ley 26061.

Por otra parte, si se tratare de actividades que requieren título habilitante o que el menor pudiera ejercer por cuenta propia, se entiende que no se haya alcanzado por las disposiciones de la ley 26390, que en principio rige el trabajo en relación de dependencia. Así las cosas, si el menor adulto se encuentra en tal situación, podría ejercer la actividad u oficio en cuestión, siempre que cuente con autorización de sus padres, ya sea expresa o tácita, con arreglo a los artículos 275 y 283 del CC, ya mencionados.

Finalmente, para cerrar el tema resta considerar el supuesto de los menores que se desempeñan en empresas familiares, contemplado en el artículo 189 bis de la ley 20744(19) . En este caso, a través de la modificación introducida por la ley 26390, los menores desde los 14 años y hasta los 16 pueden trabajar en empresas cuyo titular sea su padre, madre o tutor, con arreglo a ciertas pautas preestablecidas. La jornada de trabajo debe ser limitada (no puede superar las tres horas diarias ni las quince horas semanales). Otro límite es que los menores no pueden efectuar tareas penosas, peligrosas y/o insalubres y además, deben asistir a la escuela. La empresa debe obtener autorización de la autoridad administrativa laboral de la jurisdicción en que se encuentra. Esta venia no puede ser otorgada si la empresa familiar se encuentra subordinada económicamente o fuese contratista o proveedora de otra empresa.

VI. COLOFÓN

El régimen de las personas menores de edad fue modificado sustancialmente por la ley 26579, adecuándose a la Convención Internacional de los Derechos del Niño y a lo dispuesto sobre esta materia en numerosos países latinoamericanos.

La mayoría de edad se adquiere al cumplir 18 años y la reforma repercute en varios institutos de nuestro ordenamiento legal, aplicándose inmediatamente a las situaciones jurídicas vigentes.

Merece especial atención la regulación de la capacidad de los menores para trabajar en relación de dependencia y ejercer actividad con título habilitante.

 

Notas:

[1:] L. 26579, sancionada el 2/12/2009 y promulgada expresamente por el D. 2113/2009 , dictado por el PEN el día 21/12/2009, y publicada al día siguiente en el BO

[2:] Salvat, Raymundo M.: "Tratado de derecho civil argentino. Parte general" -  Bs. As. - 1944 - pág. 335

[3:] Art. 126: "Son menores los individuos de uno y otro sexo, que no tuviesen la edad de veintidós años cumplidos". Art. 127: "Son menores impúberes los que aún no tuviesen la edad de catorce años  cumplidos, y adultos los que fuesen de esta edad hasta los veintidós años cumplidos". Art. 128: "Cesa la incapacidad de los menores por la mayor edad, el día en que cumplieren veintidós años, y por su emancipación antes que fuesen mayores"

[4:] Art. 126: "Son menores las personas que no hubieren cumplido la edad de veintiún años".

Art. 127: "Son menores impúberes los que aún no tuvieren la edad de catorce años cumplidos, y adultos los que fueren de esta edad hasta los veintiún años cumplidos".

Art. 128: "Cesa la incapacidad de los menores por la mayor edad, el día en que  cumplieren veintiún años, y por su emancipación antes que fuesen mayores.

"Desde los dieciocho años el menor puede celebrar contrato de trabajo en actividad  honesta sin consentimiento ni autorización de su representante, quedando a salvo al  respecto las normas del derecho laboral. El menor que hubiere obtenido título habilitante para el ejercicio de una profesión podrá ejercerla por cuenta propia sin necesidad de previa autorización.

"En los dos supuestos precedentes el menor puede administrar y disponer libremente los bienes que adquiere con el producto de su trabajo y estar en juicio civil o penal por acciones vinculadas a ellos"

[5:] L. 26061, sancionada por el Congreso de la Nación el 28/9/2005, promulgada de hecho el 21/10/2005

[6:] Saux, Edgardo I.: "Mayoría de edad a los 18 años" - LL - 2010-B - pág. 794

[7:] Burgués, Marisol: "La modificación legal de la mayoría de edad. Alcance e  impacto en la actividad jurídica de las personas menores de edad" - JA - 2010-I - pág. 1236

[8:] Solari, Néstor E.: "Los niños y los menores de edad después de la reforma  constitucional" - LL - 2006-C - pág. 1179

[9:] Solari, Néstor E.: "La nueva mayoría de edad" - LL - 2010-A - pág. 1240

[10:] Córdoba, Marcos: "Código Civil y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial" - en Highton de Nolasco, Elena I. (Coord.) y Bueres, Alberto J. (Dir.) - 1ª ed. - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2ª reimp. - 2005 - pág. 727

[11:] Rivera, Julio C.: "Instituciones de derecho civil. Parte general" - AbeledoPerrot - Bs. As. - 1998 - T. I - pág. 425

[12:] Para un mayor desarrollo del tema, véase artículo de Damián E. Ventura: "La capacidad y la nueva mayoría de edad" - 1ª ed. - ERREPAR - Compendio Jurídico - Bs. As. - Enero-Febrero/2010 - Nº 37 - págs. 32/4

[13:] Gozaíni, Osvaldo A.: "La representación judicial de los menores" - LL - Sup. Esp. "Mayoría de edad" - diciembre/2009 - pág. 27

[14:] Benavente, María I.: "La reforma sobre la mayoría de edad y las modificaciones en materia de emancipación" - LL - Sup. Esp. "Mayoría de edad" - diciembre/2009 - pág. 12

[15:] Art. 275: "Los hijos menores no pueden dejar la casa de sus progenitores, o aquella que éstos les hubiesen asignado, sin licencia de sus padres.

"Tampoco pueden, antes de haber cumplido 18 años de edad, ejercer oficio, profesión o industria, ni obligar sus personas de otra manera sin autorización de sus padres"

[16:] Art. 283: "Se presume que los menores adultos, si ejercieren algún empleo, profesión o industria, están autorizados por sus padres para todos los actos y contratos concernientes al empleo, profesión o industria, sin perjuicio de lo dispuesto en el art. 131.

"Las obligaciones que de estos actos nacieren, recaerán únicamente sobre los bienes cuya administración y usufructo o sólo el usufructo, no tuvieren los padres"

[17:] L. 20744, art. 32 (según L. 26390): "Las personas desde los dieciocho (18) años, pueden celebrar contrato de trabajo.

"Las personas desde los dieciséis (16) años y menores de dieciocho (18) años, pueden celebrar contrato de trabajo, con autorización de sus padres, responsables o tutores. Se presume tal autorización cuando el adolescente viva independientemente de ellos"

[18:] L. 26390, art. 1: "... Se eleva la edad mínima de admisión al empleo a dieciséis (16) años en los términos de la presente. Queda prohibido el trabajo de las personas menores de dieciséis (16) años en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea éste remunerado o no..."

L. 20744 (según L. 26390): "Queda prohibido a los empleadores ocupar personas menores de dieciséis (16) años en cualquier tipo de actividad, persiga o no fines de lucro"

[19:] L. 20744, art. 189 bis: "Las personas mayores de catorce (14) y menores a la edad indicada en el artículo anterior podrán ser ocupados en empresas cuyo titular sea su padre, madre o tutor, en jornadas que no podrán superar las tres (3) horas diarias, y las quince (15) horas semanales, siempre que no se trate de tareas penosas, peligrosas y/o insalubres, y que cumplan con la asistencia escolar. La empresa de la familia del trabajador menor que pretenda acogerse a esta excepción a la edad mínima de admisión al empleo, deberá  obtener autorización de la autoridad administrativa laboral de cada jurisdicción.

"Cuando, por cualquier vínculo o acto, o mediante cualquiera de las formas de descentralización productiva, la empresa del padre, la madre o del tutor se encuentre subordinada  económicamente o fuere contratista o proveedora de otra empresa, no podrá obtener la  autorización establecida en esta norma"

 

 

 

8 comentarios »
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#1
5 of March of 2012 7:06
Your article is informative and interesting! Thanks a lot for it
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#2
14 of May of 2012 18:23
thanks

#3
2 of April of 2014 6:19
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#4
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#5
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